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Grassroots Action Center

The Supreme Court Overturns Roe v. Wade
Action Alert
Today, the U.S. Supreme Court issued a ruling in Dobbs v. Jackson Women's Health Organization. In a 6 to 3 vote, the Supreme Court overturned the historic Roe v. Wade Supreme Court decision which confirmed a pregnant person’s constitutional right to choose whether or not to terminate during the early months of their pregnancy. We are deeply outraged, saddened, and mortified by this decision! 

This is one of the few times that the Supreme Court has invalidated a precedent decision previously considered a constitutional right. While this decision does not make abortion illegal, it removes constitutional protection giving states the ability to issue bans. Over the past few years, states have passed laws that place extreme restrictions on a pregnant person’s legal ability to obtain an abortion, some issuing a complete ban. States like Kentucky where our denomination is headquartered, have enacted “trigger” laws that will go into effect immediately limiting or banning access to care.  The overturning of Roe v. Wade will have drastic negative impacts on individuals around the nation, with the greatest burden falling on low-income communities of color. 

The Presbyterian Church (USA) believes that states should not be involved in creating hurdles to accessing abortion. At the 220th General Assembly in 2012 we affirmed, “no law should impose criminal penalties against any [person] who chooses or physician who performs a medically safe abortion…, and no law should sanction any action intended to harm or harass those persons contemplating or deciding to have an abortion.” 

We have long held that “God alone is Lord of the conscience” and has endowed all humans with the moral agency to make choices. This is no less true for those making decisions about whether and when to have children. We believe “the artificial or induced termination of a pregnancy is a matter of careful ethical decision of the patient … and therefore should not be restricted by law.” 

We urge Presbyterians everywhere to affirm that which our church believes and tell the Biden administration to prioritize a proactive abortion agenda ASAP. The Biden Administration must use its executive authorities to guarantee reproductive freedom. A proactive agenda would ensure that everyone, regardless of race, gender identity, age, income, ZIP code, insurance status, disability status, sexuality, and more would have equitable access to abortion care. 

The Presbyterian Church celebrates the diversity of all genders and recognizes that access to full reproductive healthcare is a right deserved by anyone who bears children. Bodily autonomy is a basic human right that cannot be silenced nor legislated away. We stand with the words of our General Assembly and our fundamental belief in God’s sovereignty. We must never forget that as people of God we are called to speak for justice and stand with the oppressed. This is an opportunity to do so for all who are once again most marginalized in our community and our country. We remain a Matthew 25 church led by a savior who said, “As you did it to one of the least of these, my brothers, you did it to me.

 

La Corte Suprema anula Roe versus Wade

 

Hoy, la Corte Suprema de los Estados Unidos de América emitió un fallo en Dobbs vs. Jackson Women's Health Organization. En una votación de 6 a 3, la Corte Suprema anuló la decisión histórica de Roe versus Wade en donde la Corte Suprema confirmó el derecho constitucional de una persona embarazada a elegir si interrumpir o no  su embarazo durante los primeros meses del mismo. ¡Esta decisión nos provoca una profunda indignación, tristeza y mortificación!

 

Esta es una de las pocas veces en que la Corte Suprema ha invalidado una decisión anteriormente considerada como un derecho constitucional. Si bien esta decisión no hace que el aborto sea ilegal, si elimina la protección constitucional y otorga a los estados la capacidad de emitir prohibiciones. En los últimos años, varios estados han aprobado leyes que imponen restricciones extremas a la capacidad legal de una persona embarazada para obtener un aborto, y algunos han emitido una prohibición total. Estados como Kentucky, donde tiene su sede nuestra denominación, han promulgado leyes de «activación» que entrarán en vigencia de inmediato y limitarán o prohibirán el acceso a la atención médica. La anulación de Roe versus Wade tendrá un impacto negativo drástico sobre las personas de todo el país, y la mayor carga recaerá en las comunidades de color de bajos ingresos.

 

La Iglesia Presbiteriana (EE.UU.A.) cree que los estados no deberían involucrarse en la creación de obstáculos para acceder al aborto. En la 220ª Asamblea General en 2012 la asamblea afirmó que, ninguna ley debe imponer sanciones penales contra ninguna [persona] que elija o médico que realice un aborto médicamente seguro…, y ninguna ley debe sancionar ninguna acción destinada a dañar o acosar a aquellas personas que contemplan o deciden hacerse un aborto.

 

Durante mucho tiempo hemos sostenido que «solo Dios es el Señor de la conciencia» y que ha dotado a todo ser humano con el albedrío moral para tomar decisiones. Esto no es menos cierto para quienes toman decisiones sobre si tener hijos e hijas y cuándo hacerlo. Creemos que la interrupción artificial o inducida de un embarazo es una decisión ética que debe ser tomada cuidadosamente por la paciente… y por lo tanto no debe estar restringida por la ley.

 

Instamos al pueblo presbiteriano de todo el mundo a afirmar lo que cree nuestra iglesia y a decir a la administración del Presidente Biden que de prioridad a una agenda proactiva de aborto lo antes posible. La Administración Biden debe usar sus poderes ejecutivos para garantizar la libertad reproductiva. Una agenda proactiva garantizaría que toda persona, independientemente de su raza, identidad de género, edad, ingresos, código postal, estado de aseguranza o seguro médico, estado de incapacidad, sexualidad y más, tengan acceso equitativo al cuidado prenatal que incluye el acceso al aborto.

 

La Iglesia Presbiteriana celebra la diversidad de todos los sexos y reconoce que el acceso a la atención médica reproductiva completa es un derecho que merece cualquier persona que tenga hijos e hijas. La autonomía corporal es un derecho humano básico que no puede ser silenciado ni eliminado por ley. Estamos de acuerdo con las palabras de nuestra Asamblea General y nuestra creencia fundamental en la soberanía de Dios. Nunca debemos olvidar que, como pueblo de Dios, Dios nos llama a defender la justicia y apoyar a la gente oprimida. Esta es una oportunidad de hacerlo para toda persona que una vez más son marginadas en nuestra comunidad y nuestro país. Seguimos siendo una iglesia de Mateo 25 dirigida por un Salvador que dijo: « De cierto les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron».

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